domingo, 4 de septiembre de 2011

Libertad


Para leer esta reflexión te invito a hacer una pequeña pausa en tu día, hacer el ejercicio mental de poner a un lado tus puntos de vista no para reemplazarlos; la única intención es que puedas recibirla completa y una vez la tengas a tu disposición hagas con ella lo que quieras.

La confianza en que el sol saldrá el día siguiente parece un gran tesoro que nos ha otorgado la vida sin embargo, esto mismo lo hemos convertido en algo perjudicial para nosotros. Aplazamos la ejecución de nuestros sueños y nos dedicamos a inventar maneras de no cumplirlos. El querer acercarse a una persona y expresar tus verdaderos sentimientos puede eclipsarse en un miedo, desvanecerse en un viejo patrón de no exponer lo que sentimos por miedo a ser lastimados o incluso engañándonos diciéndonos a nosotros mismos que si no se dan las cosas es por algo.

Claro que las cosas no se nos dan por algo, nuestra realidad se manifiesta con un único propósito de satisfacer lo que realmente deseamos. Son pocas las personas que se atreven a desarrollar un estilo de vida inspirado en el arte, la creatividad, el diseño, la música o el contacto humano y el apoyo social. De hecho, normalmente quienes  se lanzan por este camino lo hacen con una duda tan grande en su interior que finalmente no logran plasmar en sus acciones la pasión que su ocupación les genera, y luego nos preguntamos por qué las cosas no se nos están dando. Ya no es necesario acudir a largas sesiones de análisis mentales para darnos cuentas que frases que flotan en nuestro entorno como; ‘hay que aterrizar en la vida’, ‘¿te volviste loco?’ o ‘de inspiración no come el hombre’ para saber que esto nos afecta en niveles profundos nuestro subconsciente y que finalmente terminan afectando nuestro desempeño. 

El punto de este rollo está en el momento en que nos ponemos a observar la vida colectiva con un poco más de detalle, en este momento podríamos pensar; lo que pasa es que a mí no me llama la atención nada de lo artístico o social, lo mío son los negocios, o mi carrera, o mi familia. Se requiere un poco de honestidad para ir más adentro ¿Alguna vez te ha ocurrido que mientras escoges la ropa que te vas a poner vas pensando en qué vas a hacer en el día, a quién te vas a encontrar o con quién te podrías ver? Esto define lo que te pones, entonces ¿para quién te lo pones? ¿a quién le debería gustar? Hay que ser un poco sincero con uno mismo para saber que los accesorios que llevamos o el tour que damos en nuestra casa nueva es una manera de mostrar cuánto valemos ante los demás. Y esto no es un pecado, ni una crítica, es sólo el resultado de parar y observar en tercera persona lo que a todos nos sucede. ¿Cómo no vamos a actuar de esta forma si es lo que nos enseñaron mientras crecíamos? Si seguimos enfocándonos en observar con precisión podemos darnos cuenta que todos jugamos con un mismo objetivo.

Cuando te encuentras con alguien en un ascensor y te pregunta ‘¿qué estás haciendo?’ ¿Puedes ver lo que intentas hacer con tu respuesta? A medida que vamos creciendo empiezan a sumarse una serie de argumentos que definen nuestro objetivo de vida: en el colegio te enseñan la importancia de destacarse entre los demás y ser competente para lo que viene, el anhelo de nuestros padres de que nuestros sueños cumplan con parte de los de ellos nos empiezan a empujar hacia una enorme cascada de logros y objetivos básicos en la ‘realización de una persona’.  Nos advierten de la importancia de un nieto, de aprovechar las oportunidades que otros no tuvieron y de hacer valer la pena el sacrificio que se hizo para que llegásemos al punto en donde nos encontramos. Sumemos a esta ecuación alguna competencia ocasional con nuestros hermanos, primos y amigos. Si tienes una pareja que todos deseemos, pues tu valor no será puesto en duda; algo tienes que tener para estar con aquella persona ¿no es cierto? Suele sucedernos que en este punto nos sintamos desafiados por lo que estamos leyendo, pero sólo te pido que confíes en que nadie se está metiendo contigo, sólo es un planteamiento distinto y luego de terminar de leerlo puedes simplemente deshacerte de él por siempre.

¿A qué van todas estas preguntas y planteamientos? Son un llamado a que reconozcas tu grandeza, por esto es que es tan importante la pausa para que puedas salirte a esta tercera persona que observa lo que acontece. Si tu importancia depende de tus logros ¿no te parece que en realidad no estamos hablando de tu importancia, sino de la importancia de lo que has logrado? Si una persona te aprecia por lo que haces ¿no te parece que realmente no te aprecia sino que aprecia lo que haces? Si consideras que vales por la compañía que tienes ¿no te parece que entonces a lo que le das valor no es a ti mismo sino a tu compañía? Está implícito en el argumento. Y yo pregunto ¿dónde estás tú? Todos queremos sobresalir, es una gran lucha por sobresalir. ‘Mi hijo tiene 14 meses y nada que habla en cambio el de mi amiga lo hizo a los 9’ y empieza la presión sobre estos pequeños maestros para que cumplan su parte con mi gran labor de sobresalir. Buscamos la exclusividad en todo lo que hacemos y obtenemos por ejemplo en la ropa, la música, los hobbies, la cocina (ojo, no tiene que ser costoso, sólo exclusivo) para sobresalir. Si de pronto no has logrado identificarte en este punto, recuerda alguna vez que hayas llegado a una fiesta y encuentres a alguien con exactamente la misma ropa. ¿Para qué queremos ser exclusivos? Para para que nos acepten y nos admiren; QUEREMOS SER EXCLUSIVOS PARA SER INCLUIDOS ¿no parece algo extraño?

Buscamos la libertad desde muy temprano, la libertad de nuestros padres, la libertad de las normas del colegio, la libertad de expresión, la libertad financiera. Al Mamo Kohui Banqui líder espiritual de la comunidad Kogui en la cierra nevada de Santa Marta se le preguntó lo siguiente:

¿Qué es para usted la libertad y cómo hacer uso de ella de la mejor manera?
‘El concepto de decir las cosas es muy difícil a veces. Ustedes hablan de libertad, porque debe ser que han estado prisioneros alguna vez o se sienten prisioneros. Hay que quitarse esos dos conceptos, nosotros no tenemos que ser libres, ni que ser prisioneros de nada. La gente no puede hablar más de libertad, porque no podemos seguir siendo prisioneros. Tenemos que seguir un camino distinto, para fortalecernos’.

¿De qué estamos siendo prisioneros? Podemos hablar en este momento de libertad porque estamos siendo prisioneros. Cuando un adolescente se revela de la autoridad de sus padres se considera libre de dicha sugestión, sin embargo sale y hace lo que sus demás amigos le han enseñado que es la libertad y debe cumplir con esto para ser aceptado, impresionarlos o sentirse libre. Cuando obtenemos la libertad financiera y tenemos suficientes ingresos para hacer lo que siempre hemos deseado ¿hacemos lo que siempre hemos deseado o lo que nos han enseñado que es lo que desea alguien con libertad financiera? Las parejas jóvenes inician con un buen restaurante, luego una idea al eje cafetero, seguido de Cartagena y luego de haber compartido bastantes experiencias juntos es momento de salir a otro lado y darle seriedad al cuento ¿te suena conocido?

Nada de esto tiene absolutamente nada de malo, para un viaje quién no prefiere ir en un avión en una hora y media que 16 en carro. Es incuestionable lo importante y agradable que es tener una persona que te acompañe en tu viaje de vida y que cumplas tus sueños. El quid del asunto está es en identificar qué hago porque me gusta y qué hago para satisfacer lo que me han enseñado que me gusta; para satisfacer esta idea de realización personal.

Sólo cierra los ojos por unos segundos y llévate a cuando tenías entre 7 y 11 años, juega un instante a recrearte en esa persona que eras y busca algunos de esos sueños. Si lo haces podrás ver que en ese entonces los sueños eran incluso más grandes, eran distintos porque no buscabas la felicidad en ellos, sólo buscabas divertirte. Hoy en día nuestros sueños tienen la cruel responsabilidad de entregarnos la felicidad. En los niños la felicidad está dada y los sueños son sólo una manera de jugar, ahora que te tienes a tu disposición para lograr lo que sea anímate a lograr un sueño de ese estilo. Llevamos mucho tiempo queriendo lograr los sueños que nos enseñaron y ahora que los hemos logrado nos damos cuenta que todo sigue igual. Si tu sueño es tener una pareja sólo saca un promedio de las personas que tienen pareja y mira cuántas son realmente felices; debe ser que la pareja no te da felicidad. Si tu sueño es tener un gran auto lujoso, sólo saca un promedio de las personas que tienen autos lujosos y mira cuántos son realmente felices. Si tu sueño es ser promovido, observa a quienes conoces con cargos más altos que el mismo que aspiras, e identifica quién es realmente feliz y verás que eso no te da felicidad. Si crees que el reconocimiento es el que te traerá la felicidad busca en Google cuántos famosos admirados por millones de personas sufren de depresión y angustia existencial. Debe ser que el reconocimiento no trae la felicidad. Si lo que quieres es ser feliz busca un promedio de niños entre los 5 y los 10 años y mira cuántos son realmente felices, te aseguro que te vas a sorprender. Llegó el momento de aprender de los que lo viven en cada instante.

Ya cuando digas ‘yo hago lo que me da la gana’ vas a preguntarte si realmente es lo que te da la gana o lo que te dijeron que era eso. Sólo sigue observando y recréate cuando te acuestas en tu cama y no te puedes dormir, ¿eres libre de escoger lo que piensas? Ya no podemos escoger ni siquiera nuestros propios pensamientos, ya no sabemos cuáles son nuestros y cuáles han sido descargados en nuestro cerebro como un programa de computador. Y entonces ¿qué hacemos para ser libres?

¡Actúa! Qué harías si sólo te quedara un minuto de vida. ¿En ese punto estarías arrepentido de no hacer algo que has deseado? Llegó el momento. Ya hay muchas personas dedicadas día y noche a cumplir los mismos sueños que vienes persiguiendo desde hace un buen tiempo, déjales ese honor y encárgate del tuyo. Los sueños ahora no son en el futuro, hace diez años ya era el 2001, hace 10 años ya se habían acabado los 90… recréate en donde estabas hace diez años y piensa en lo que querías en esa época y ahora piensa en qué tanto has hecho, cuánto ha cambiado. El sueño es ahora, estás viviendo tu sueño, juega con él, si te parece que está aburrido es porque estás aburrido, si te parece que está estresante es porque estás estresado, si te parece que está divertido es porque la estás pasando bien. No dejes que tu sueño se convierta en una pesadilla, ponle color, dale vida, haz que sea inverosímil.

El sol sale cada mañana ten eso por seguro, lo que no sabemos es si para el siguiente día estarás disponible. Nadie, absolutamente nadie lo tiene asegurado. No esperes a que pasen 20 años para sorprenderte de lo rápido que pasa el tiempo, sólo observa un día de trabajo y te darás cuenta que el tiempo va tan rápido que pareciera que está dejando de existir y así mismo cada segundo que pasa también dejas de existir y las posibilidades de hacer de tu vida una historia digna de contarle a tus nietos. No tienes que convertirte en el alcalde que transformó la ciudad, ni el primer colombiano que caminó sobre la luna; acumula pequeñas pero significativas acciones. De un paso en un paso puedes escalar una gran montaña. Dale cariño a ese niño que está esperando para salir a jugar, él ya está feliz, ahora dale alas para que disfrute su sueño. El niño que tienes en ti ya sabe que es un sueño, déjalo que te enseñe de nuevo a soñar.

¿Qué puedes hacer para que este día sea especial?

Vishnu.